Blogia
La Hoguera

LA DESPEDIDA (By La Pri)

LA DESPEDIDA (By La Pri)
Diossss, ¿cómo se puede ser tan payasa? No lo entiendo, de verdad que no.

La cena fue patética. ¡¡No me jodas fastidies!! 32 euritos para ese comistrajo… Porque los entrantes, pues no estaban mal. Bueno, normalitos. Pero el segundo plato… Se supone que era solomillo al roquefort. Se supone, porque no sé de que era el solomillo. De ternera no, eso fijo porque no era normal…¡¡puagg!!

Luego pasamos al karaoke. ¡¡Qué penoso por favor!! ¿Cómo se puede hacer tanto el ridículo? Vale que en una despedida se puede hacer el tonto. Es más, se debe. Pero… es que fue tremendo… ¿Os acordáis de “La Boda de mi mejor amigo”, cuando salen todos cantando “Say a little pray”? Pues olvidaos. Nada que ver. ¡¡Horrible!!

Y… ¿el disfraz? A ver, eso se supone que tiene que ser sorpresa, ¿no? Pues aquí no. Ella se hizo la sorprendida, pero mira tú por donde que me enteré de que el día antes había estado TODA LA TARDE buscando un sujetador y unas medias que le fuesen bien con el vestidito… En teoría iba de conejita, pero vamos, que si no es por las orejas…

Y ni un euro que se gastó la tía. ¡¡NI UNO!! La cena la pagamos nosotras, el disfraz le pagamos nosotras, las lamentables banditas que nos pusieron en las que se leía “The Bitch es la mejor” (quise vomitar), las pagamos nosotras. Y las copas, por supuestísimo que también. ¡¡Madre mía!! Yo pensaba entre mí: “Pero… ¿será posible que no vaya a abrir ese bolso para sacar la cartera ni un momento?” Pues nada… Y encima como la jodía tía no bebe… “Ay, quiero tomarme otra copa…” Esperando a que alguien fuese con ella a la barra para pagársela… Yo por supuesto que ni me arrimé. ¡¡Sólo faltaba!! Encima de que ya me habían soplado 8 eurazos por entrar allí…bueno, vale, con consumición, pero ¡¡8 EUROS!! Menos mal que cuando fui a pedir al camarero se le pasó recogerme el ticket y por lo menos me pude tomar otra y me salieron por la mitad…

Y luego cuando ya nos íbamos (que yo me fui pronto porque mi límite estaba superado), con la que llevaba, pues se puso en su plan tontito: “¡¡Ay, cuánto te quiero!! YA no creo que haya nadie mejor para mi primito…” Pero… que japuta ¿no? ¡¡¿YA?!! ¡¡Y me lo dice en mi cara!! Y yo allí, con los brazos muertos y pensando: “Si crees que te voy a poner un dedo encima, o que te voy a dar un abrazo o un beso, lo llevas claro…” Y con su cuñadísima… “Mi cuñada, es la más guapa… las más buena… la mejor… cuánto la quiero (pues será ahora…)” Y digo yo ¿qué opinaría de todo esto su otra cuñada? Porque no sé si se ha dado cuenta, pero tiene otra cuñada…

En fin, que fue de lo peor. Que nunca me han gustado las despedidas en La Capital del Reino, pero esta traspasó todos los límites… Y encima, para rematar, al día siguiente estuve fatal. ¡¡Joder!! ¿Qué clase de garrafón nos metieron? Qué solo me había tomado dos copas y me levanté como si me hubiese bebido un bar entero…

Encendió La Hoguera: La Pri
Ardió: The Bitch.

0 comentarios