LOS DEL PORTERO AUTOMÁTICO
Resulta que se da la coincidencia (a la vez que desgracia) de que el timbre de mi casa está el primerito de todos. Así que, cada vez que alguien quiere entrar en el portal ¿qué hace? Darme la brasa. He aquí algunos personajes a los que me tengo que enfrentar y que hoy, por pesados, van a la hoguera.
Tarde de domingo. La Bruja Piruja está tan tranquila tirada en el sofá, viendo una peli y de repente: "Aggg" (es más o menos el ruido que hace el timbre).
Me levanto, acordándome de toda la familia del que llama, atravieso el pasillo y llego hasta el telefonillo. Descuelgo y: "¿Me puedes abrir? Voy a casa de Mari...".
Grrrrr!!!! A ver. Si vas a casa de Mari, ¿por qué no llamas ahí? ¿Qué pasa, que la Mari está tumbada en el sofá y no la puedes molestar? Me cachissss!!! Y abro. Y claro, como tengo esa extraña costumbre de mirar por la mirilla (en mi pueblo lo llaman cotillear, pero no es cierto) pues veo que el que va a casa de Mari no deja de mirar hacia mi puerta... ¡¡Qué miedo!! ¿Sabrá q estoy aquí detrás? ¿Me oirá respirar? Mejor me vuelvo al sofá...
Media hora más tarde... "Agggg" otra vez. Y otra vez el mismo ritual: me levanto, me acuerdo de algunos ancestros, cruzo el pasillo y descuelgo el telefonillo:
- "Hola, voy al Bajo D". (Desde luego. Va jodé mi película... )
- "Pues es que aquí no es..." (¿No sabes leer?, pedazo de grrrfff!!)
- "Ya, ya, pero... ¿me puedes abrir?"
- (Improperios varios)
Vuelvo a mi plácido sofá y... ¡¡sorpresa!! El portero automático de nuevo. Ya sí que no, esta vez no me levanto... Pero insisten e insisten. Y yo, me empiezo a transformar en la Bruja Malvada de la Submeseta Norte:
-"¡¡¡QUIÉN DEMONIOS ES!!!"
- Bru, soy tu hermana (aka "Tormentitos"), que me he dejado las llaves...
Tarde de domingo. La Bruja Piruja está tan tranquila tirada en el sofá, viendo una peli y de repente: "Aggg" (es más o menos el ruido que hace el timbre).
Me levanto, acordándome de toda la familia del que llama, atravieso el pasillo y llego hasta el telefonillo. Descuelgo y: "¿Me puedes abrir? Voy a casa de Mari...".
Grrrrr!!!! A ver. Si vas a casa de Mari, ¿por qué no llamas ahí? ¿Qué pasa, que la Mari está tumbada en el sofá y no la puedes molestar? Me cachissss!!! Y abro. Y claro, como tengo esa extraña costumbre de mirar por la mirilla (en mi pueblo lo llaman cotillear, pero no es cierto) pues veo que el que va a casa de Mari no deja de mirar hacia mi puerta... ¡¡Qué miedo!! ¿Sabrá q estoy aquí detrás? ¿Me oirá respirar? Mejor me vuelvo al sofá...
Media hora más tarde... "Agggg" otra vez. Y otra vez el mismo ritual: me levanto, me acuerdo de algunos ancestros, cruzo el pasillo y descuelgo el telefonillo:
- "Hola, voy al Bajo D". (Desde luego. Va jodé mi película... )
- "Pues es que aquí no es..." (¿No sabes leer?, pedazo de grrrfff!!)
- "Ya, ya, pero... ¿me puedes abrir?"
- (Improperios varios)
Vuelvo a mi plácido sofá y... ¡¡sorpresa!! El portero automático de nuevo. Ya sí que no, esta vez no me levanto... Pero insisten e insisten. Y yo, me empiezo a transformar en la Bruja Malvada de la Submeseta Norte:
-"¡¡¡QUIÉN DEMONIOS ES!!!"
- Bru, soy tu hermana (aka "Tormentitos"), que me he dejado las llaves...
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