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La Hoguera

BESANDO SAPOS (LEYENDAS DE BRUJAS Y PRINCESAS)

Al final, salió el sol. Bueno, no del todo, pero que le vamos a hacer... Al mal tiempo buena cara, ¿no?

Y nada, que por aquí ando y vengo a contaros un cuento. A ver si os gusta.

No hace mucho, mucho tiempo, en un pueblecito serrano, estaba la Bruja Piruja comiéndose una apetitosa manzana roja, cuando algunas niñas, se acercaron a ella y le dijeron:
- “¿Sabes que una manzana como esa es la que le dio la bruja a Blancanieves para envenenarla?”
- “Claro, yo soy como Blancanieves” –contestó la Bruja Piruja entusiasmada-
Las niñas se miraron entre ellas y miraron a la Bruja Piruja divertidas, para terminar contestando:
- No, tú eres la bruja...

La Bruja Piruja se quedó sorprendida. Pero... ¿tanto se notaba? Había tratado de pasar desapercibida y algo había fallado. Tendría que remediarlo de alguna manera...

Fijándose detenidamente en cualquier detalle que le pudiese ayudar, se dio cuenta de que otra de las pequeñas huía, pies en polvorosa, de un apuesto caballero que había por allí.
La Bruja Piruja sabía que aquello no era algo normal. Hasta aquel momento, no había visto a ninguna de las mujeres de aquella comarca escapar de esa forma del gentil joven, si no todo lo contrario. Así que, se acercó a la niña para saber el por qué de ese extraño comportamiento:

-¿Por qué no quieres ver a este guapo joven?
- Porque no
- Pero ¿te ha hecho algo?
- Nooo, pero no quiero
- ¿Por qué? Cuéntamelo…

- Es que, me ve (estaba él delante)
- Vale, pues nos vamos donde no nos vea (10m más allá…) ¿Te da miedo?
- Sí… (él, que estaba escuchando, palideció al oir aquello)
- Pero… ¿por qué? Si es un chico muy simpático y te quiere mucho…
- Porque sí…

- No preciosa, ya sabes que porque sí no puede ser… ¿por qué te da miedo?
- Porque es feo…
- "Vaya, -pensó la Bruja Piruja-, esta no tiene el concepto de belleza muy claro todavía... Y lo de que los niños siempre dicen la verdad, se está convirtiendo en un mito..."

La Bruja Piruja casi se muere de un ataque de risa. Y mientras, el apuesto caballero, abría de par en par esos ojazos verdes que la Madre Naturaleza le había otorgado, sorprendido por aquella revelación.

-Pero… no… no es feo… es guapo... –dijo titubeante la Bruja Piruja-
- A mí no me gusta... -contestó la nena-
- Pues a mí sí, y me parece que es muy guapo... -declaró la Bruja Piruja
- Pero es que me da miedo, es feo… -siguió insistiendo la nena-

Entonces, la Bruja Piruja ideó un plan. No podía fallar. Iba a tratar por todos los medios de que nadie más la reconociese como bruja y de que la niñita fuese capaz de superar sus temores:
- Pues para que sea guapo tienes que darle un beso, como la princesa del cuento del otro día... ¿te acuerdas? La princesa besaba al sapo feo y se convertía en un príncipe guapo.
Tú eres una princesa, así que tienes que darle un beso para que se haga guapo y no te dé más miedo. Y te doy caramelos de fresa y nata…
(sin veneno, claro)
- Pero yo soy una princesa pequeña... le tienes que besar tú, que eres grande... Es que me da miedo... Si tú le besas la primera, yo le beso después...
Y así fue como la Bruja Piruja se convirtió en una bella princesa y besó al apuesto caballero para que la pobre niña venciese su miedo.
Y colorín, colorado este cuento se ha acabado.

MORALEJA: ¡¡Que sacrificios tiene q hacer una a veces por los niños…!!

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