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La Hoguera

LENTES DE CONTACTO

La primera víctima de la hoguera fue mi gran amiga Posh , una bruja buena a la que, a pesar de sus sillones blancos, quiero como a una hermana (o más). Ella es la gran culpable de este blog. Fue ella la que me animó a exponer mis (y a veces sus) pensamientos, radicales o no, en papel electrónico.

Hace un tiempo (poco), os dije que ya llegaría el momento de presentaros a la tercera bruja en discordia, Laenamorada (a partir de ahora, La Pri). Pues aquí está. La traigo hoy a la hoguera porque la última, ha sido digna de mención.

Allá en los postreros 90, cuando éramos unas tiernas adolescentes, a mi adoradísima Pri le pusieron gafas.
¡¡Tremendo drama!! No puedes haber estado 16 años de tu vida sin ellas y precisamente en esa crítica edad que te las planten. No señor, eso está muy feo.... Es algo que debería enseñarse en la carrera de Óptica y optometría: “Las gafas antes o después de los 16, pero nunca en ese momento”.
Así que claro, La Pri se ponía las gafas de lunes a viernes porque, los sábados… los sábados eran para disfrute del panorama y del personal. Claro que, como no veía tres en un burro, del panorama disfrutaba poco. Siempre me tiraba de la manga y me decía: “Bru, el bulto ese de ahí… ¿quién es?” Y yo, más joven pero más sensata: “Pri… ¿no es mejor que te pongas lentillas?” Y ella que no, que no, que cómo se iba a meter el dedo en el ojo…

Al final, acabó claudicando y se compró las lentillas. Mucho más cómodas para ella y sus fines: ver bien.
Primero se puso las de llevar-el-estuche-guarda-lentillas-donde-quiera-que-vayas, pero esas le resultaban demasiado incómodas. Todo el día con el estuchito para arriba y para abajo y con el líquido pa’cá y pa’llá…había que buscar otra solución.

Tras una temporada de indecisión y de ponerse las gafas para todo (época de noviazgo con El Imbécil), volvió a las lentillas (época de transición entre El Imbécil y El Yogurín) Pero esta vez, desechables, que ya era moderna.

Ahora, sigue con El Yogurín y las desechables. Cuando no las pierde…
Un día, me viene y me dice:
- “Estoy como coja, sólo llevo una lentilla”
- “¿Y eso?”
- ““Pues, porque me he las he ido a poner, y una se me ha caído al suelo. Yo venga buscarla y no la encontraba… Y ya desesperada pues he pensado: Me voy a poner por lo menos la que tengo, que más vale ver por un ojo que no ver…”


Otro día:
- “He perdido las lentillas. Pero esta vez sí las he encontrado. Una se me había quedado colgada en el jersey (¿?) y la otra se había caído al lavabo…

Y la última:
- “Pri, ¿que te pasa en el ojo que llevas todo el día ahí, frota que te frota? Que te va a salir un genio a este paso… Y deja de guiñarle, que ese de ahí enfrente se va a pensar que quieres temita con él…
- “Es que… he perdido la lentilla…”
- “No jodas fastidies, ¿otra vez? Eso es para que te lo mire un médico o alguien… ¿Y se te ha caído, se te ha quedado en el jersey o ha ido a parar al lavabo?
-No… se me ha perdido dentro del ojo…

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