Blogia
La Hoguera

ME DARÉ AL RON...

Ayer fue LA DESPEDIDA. Pobrecita La Pri... Creo que le pediré el reporte detallado para la semana que viene, cuando se le haya pasado ya un poquito el trauma...
Y a finales de este mes es LA BODA. Cada vez que lo pienso… Usssss… un escalofrío de pánico me recorre la espalda. Me produce las mismas sensaciones que una película de terror: asco y miedo.

¿Asco? Pues mucho… Verla a ella de blanco (hipocritilla…) con esa cara de sardina amargada que se le ha quedado después de ese régimen alimenticio que se ha autoimpuesto...
Al menos, este le está haciendo más efecto que el que se autoimpuso el año pasado para la boda de sus cuñados… Se compró un vestido rojo, monísimo y divinísimo, y al final, se tuvo que apañar con uno horrible de mercadillo. Aunque ella decía que era de una Boutique… Sí, sí, de la Boutique del Aire, no te digo…
Encima, vendrá de súper amiga y “agradecida y emocionada, solamente puedo decir: gracias por venir”, cuando en realidad estará pensando: “agradecida y emocionada, solamente puedo decir: gracias por tu sobre. Y no bebas demasiado en la barra libre, que lo pago yo” Eso si no bebe, que siendo el día que es no creo… porque como beba, cambiará el discurso a: “Si sabes que yo te quiero bucho, bucho. Ayyy, mi Brujissss… que cosas tan feas te dije… ¿me berdonas?” Y se pondrá besucona y llorona… Oh, por favor…¡¡que asco!!

¿Miedo? Pues un poco… ¡¡¿qué me pongo?!! Porque claro, no quisiera robarle protagonismo a la novia y fastidiar un día tan hermoso para ella… Ups, vaya, ¿se me ha notado mucho? Sí, es que no sé mentir…
Estoy barajando varias alternativas. Eso sí, reciclaje 100%. Es decir, que combinaré los modelitos de otras bodas que tenga por el armario: que si el top divino de una, la falda hiper fabulosa de otra, o ese pantalón tan mono que me queda fenomenal. Porque lo que sí que tengo claro es que no me gasto un euro en un traje para su boda… ¡¡Faltaría más!! Bastante sablazo va a ser ya el consabido desplazamiento hasta más allá de La Capital del Reino y el sobrecito, como para encima dar un céntimo en trapitos… no, no, no… Lo único que dudo es si ir de blanco o de negro. Como ninguno de los dos están permitidos… Creo que va a ser de negro. Pero porque el blanco no me sienta bien, eh…

¿Y el momento peluquería? Porque esa es otra… Como es la mala entre las malas y la más ahorrativa entre las ahorrativas, se casa un domingo, el 30 de abril. Ahí, sí señor, fastidiando el puente al personal… Y claro, los domingos las peluquerías no suelen estar abiertas y… ¿qué hago yo con mi pelo? ¡¡Señor!! ¿Me lo rizo?, ¿me lo aliso?, ¿me lo rapo a lo Hare Krishna? (uy, si hiciese eso sí que le robaría protagonismo. Lo estudiaré)… Menos mal que tengo la típica prima peluquera que todos tenemos, y la pediré una solución Sunsilk… ¿Lo veis? Si es que es mala hasta para esto. Mira que hacer trabajar a mi pobre prima en domingo…

Asi que nada, en cuatro semanitas, a la boda que más ilusión me hace de todas: la de mi peor enemiga.

Que digo yo, que con lo tacaña que es ella, podía haberse ahorrado mi invitación…

Encendió La Hoguera: La Bruja Piruja
Ardió: The Bitch

0 comentarios