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La Hoguera

NIÑAS FRESA

El otro día, esperando el autobús en la parada del IES Cool, que es uno de los dos en los que trabajo, (el otro es el IES Bronx, aunque uno que yo me sé diga que el Bronx cae más lejos, y que cualquier parecido con la realidad no es más que pura coincidencia…) creí que me daba un mal. Bueno, los siete.

Aparece una chiquita, alumna del instituto, morena con mechas rubias. Eso ya me dio que pensar. Pero luego cuando ví el modelito que me llevaba… Una camisa anudada por encima del ombligo, lo justo para lucir piercing, corbata (sí, sí, y con 35º a la sombra), bermudas de estas modernitas de ahora y unas sandalias con un tacón de unos 20 cm. Y sin exagerar.
Lógicamente, recogió TODAS las miradas de los y las que allí estábamos. Las, por la envidia (yo no, porque el look diva no me gusta para nada…) y Los, porque Los son así (casi todos, vale…).

Después de creer que había perdido las córneas con esa visión, llegan otro par de muchachas, también súperdivinasoseadelamuerte y estudiantes. Una, conjuntadísima de naranja y la otra de verde: camiseta, bolso, zapatos y resto de complementos.

Y vi sus gafas de sol...

Yo soy incondicional de las gafas de sol, lo reconozco. ¡¡Por todos los dioses!! No creo que haya invento mejor. Cuando dicen que es un complemento me pongo enferma… ¿cómo que un complemento? Es algo principal. Yo no puedo salir a la calle sin ellas. Con sol o sin él. ¡¡Pues anda que no tienen usos!!: Para esconderte, para que no se vea la cara de resaca, para hacerte la interesante, para sujetarte el pelo, para mirar y no ser vista, para disimular cuando te entra el sueño en medio de la misa de la boda de tu peor enemiga…

Bueno, a lo que iba. Que vi sus gafas de sol y me quedé de una pieza. Las de Naranjita eran de Dolce & Gabbana y las de Verdecilla, de Emporio Armani. Quise morir. Pero… ¡¡si entre las dos no suman mi edad!! ¿Cómo es posible que dos mocosas como ellas puedan permitirse el lujo de comprarse unas gafas de ese calibre? Si yo a sus años me tenía que conformar con las que regalaban en la Super Pop o la Ragazza… (no sé como aún conservo mis ojos)

- Jo nena, me encantan tus gafas. Son ideales…
- ¿Sí? Pues las tuyas son divinas.
- Las compré ayer. Bueno, me las compró papi.
- Claro, a mí también…


Uff, menos mal. Ya estaba empezando a hiperventilar. Esto tenía que tener una explicación lógica… Pero ahora ya no sólo creo haber perdido las córneas. También el tímpano, el martillo, el yunque y hasta la trompa de Eustaquio…

P.D. Todo mi cariño hacia mi Posh. Y hacia todas las posh del mundo…

Encendió La Hoguera: La Bruja Piruja
Ardieron: Unas cuantas pijas

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