AUTOGÜSEROS
Cuando el señor alcalde de Mi Capital de Provincia (que por cierto, también participa en el concurso ese de "La Búsqueda del Tesoro" que ha inventado el alcalde de La Capital del Reino…) llegó al poder (I got the power!!), decidió dar un cambio radical al transporte público.
Pintó los buses antiguos de azul (mucho más acorde con su ideología que el rojo imperante hasta entonces…) y dotó a la flota de autobuses urbanos, de nuevos vehículos que utilizaban combustible alternativo, aire acondicionado (o congelado en algunos casos) y asientos más ergonómicos.
Hasta aquí todo estupendo. Lo doloroso, lo terrible, llegó con la instalación del hilo musical. Al menos para mí.
Sí, ya sé lo que me vais a decir. Que me lleve un iPod, un mp3, un mp4 o cualquier alternativa musical (incluido el arcaico walkman…) pero es que... para algo está el maravilloso y glorioso hilo musical de nuestros autobuses del que tanto alardeó el señor alcalde en su época…
Así que, sé que me expongo a lo que los conductores tengan a bien de pinchar por las mañanas, que es cuando yo hago uso del transporte público.
Y, paso por ir A tope con la COPE, paso por escuchar los 40 insufribles Principales, cd’s vuelta y vuelta de Operación Pufo e, incluso (y esto para mí es mucho pasar…) mis odiados Camela & Co.
Pero lo de esta mañana… lo de esta mañana ha sido la gota que ha colmado el vaso.
Debí haberlo imaginado al ver al chofer con esas horrendas gafas bakalas, pero creo que hay determinadas horas que deben ser respetadas…
En fin, que el señor conductor nos ha puesto a 8:30 a.m. (es decir, por la mañanita pronto) una sesión de música Techno-House-Chunda-Chunda a todo trapo que… JESUS CHRIST!!
¡¡Jo!! ¿Por qué yo nunca coincido con el autobusero melenudo ese, que dicen que siempre lleva Iron Maden o Metallica? Aunque bueno, eso a horas tempraneras también duele...
Creo que me voy a ir ahora mismito al buzón de sugerencias de mi ayuntamiento con el siguiente escrito: “O el hilo musical deja de ser dominio absoluto del conductor, o me niego a usar más el transporte público y contamino esta bonita ciudad con mi cochecito nuevo. He dicho”.
Encendió La Hoguera: La Bruja Piruja
Ardió: El Autogüsero Makinero
Pintó los buses antiguos de azul (mucho más acorde con su ideología que el rojo imperante hasta entonces…) y dotó a la flota de autobuses urbanos, de nuevos vehículos que utilizaban combustible alternativo, aire acondicionado (o congelado en algunos casos) y asientos más ergonómicos.
Hasta aquí todo estupendo. Lo doloroso, lo terrible, llegó con la instalación del hilo musical. Al menos para mí.
Sí, ya sé lo que me vais a decir. Que me lleve un iPod, un mp3, un mp4 o cualquier alternativa musical (incluido el arcaico walkman…) pero es que... para algo está el maravilloso y glorioso hilo musical de nuestros autobuses del que tanto alardeó el señor alcalde en su época…
Así que, sé que me expongo a lo que los conductores tengan a bien de pinchar por las mañanas, que es cuando yo hago uso del transporte público.
Y, paso por ir A tope con la COPE, paso por escuchar los 40 insufribles Principales, cd’s vuelta y vuelta de Operación Pufo e, incluso (y esto para mí es mucho pasar…) mis odiados Camela & Co.
Pero lo de esta mañana… lo de esta mañana ha sido la gota que ha colmado el vaso.
Debí haberlo imaginado al ver al chofer con esas horrendas gafas bakalas, pero creo que hay determinadas horas que deben ser respetadas…
En fin, que el señor conductor nos ha puesto a 8:30 a.m. (es decir, por la mañanita pronto) una sesión de música Techno-House-Chunda-Chunda a todo trapo que… JESUS CHRIST!!
¡¡Jo!! ¿Por qué yo nunca coincido con el autobusero melenudo ese, que dicen que siempre lleva Iron Maden o Metallica? Aunque bueno, eso a horas tempraneras también duele...
Creo que me voy a ir ahora mismito al buzón de sugerencias de mi ayuntamiento con el siguiente escrito: “O el hilo musical deja de ser dominio absoluto del conductor, o me niego a usar más el transporte público y contamino esta bonita ciudad con mi cochecito nuevo. He dicho”.
Encendió La Hoguera: La Bruja Piruja
Ardió: El Autogüsero Makinero
0 comentarios